
La Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas, la Asociación Pediátrica de Guatemala, la Asociación de Medicina Interna de Guatemala, la Asociación de Ginecología y Obstetricia y la Asociación Guatemalteca de Enfermeras Profesionales manifestamos nuestra profunda preocupación ante el brote activo de sarampión en Guatemala.
Luego del brote inicial en Santiago Atitlán, Sololá, en las últimas semanas se ha evidenciado un incremento progresivo de casos sospechosos y confirmados en todo el territorio, con más de 1800 casos al 17 de marzo, y una mayor concentración en los departamentos de Guatemala, Sololá, Quiché, Chimaltenango, Totonicapán, Escuintla, Sacatepéquez y Quetzaltenango, lo que indica una circulación comunitaria. El resto de los departamentos presenta casos secundarios y se encuentra en una fase inicial. De forma preocupante, el Área Central del Departamento de Guatemala ha experimentado una expansión acelerada y ahora es el epicentro del brote con más de 800 casos reportados.

Los grupos de edad que están siendo más afectados incluyen principalmente menores de un año, adolescentes y adultos jóvenes (10 a 29 años) y niños entre 1 y 5 años. El sarampión en personas no vacunadas puede ser grave, especialmente en niños pequeños, mujeres embarazadas y personas inmunocomprometidas, en quienes las complicaciones pueden ser severas o fatales. Por lo anterior se anticipa que estén ocurriendo un número creciente de hospitalizaciones y fallecimientos con un incremento en la demanda de servicios.
Este contexto coincide con el próximo asueto de Semana Santa, período caracterizado por una alta movilidad poblacional, desplazamientos internos desde la ciudad al interior, así como aglomeraciones masivas por motivos religiosos y en destinos turísticos, factores que históricamente han favorecido la diseminación de enfermedades transmisibles. Dada la alta contagiosidad del sarampión (uno de los virus más transmisibles conocidos), el riesgo de amplificación del brote es significativo si no se adoptan medidas inmediatas.
Ante esta situación, emitimos las siguientes recomendaciones:
1. Recomendaciones para la población general

- Consulte de inmediato ante los síntomas (fiebre alta, tos, conjuntivitis, exantema), evitando acudir innecesariamente a lugares concurridos y limitando el contacto con otras personas. Una persona puede contagiar a otros desde cuatro días antes hasta 4 días después de la aparición del exantema.
- Revise hoy mismo su esquema de vacunación y el de su familia (ver tabla de orientación)
- Si va a viajar o participar en actividades de Semana Santa, vacúnese con anticipación.
- Evitar la exposición de personas vulnerables (lactantes no vacunados, embarazadas, inmunosuprimidos).
- Reduzca la exposición en lugares con muchas personas: prefiera espacios abiertos o bien ventilados y evite asistir a actividades si usted o alguien en su entorno presenta síntomas.
- Proteja especialmente a quienes tienen mayor riesgo: si en su hogar hay bebés menores de un año, mujeres embarazadas o personas con defensas bajas, procure evitar llevarlos a lugares concurridos o eventos masivos.

2. Recomendaciones para el personal de salud (sector público y privado)

- Mantenga un alto índice de sospecha clínica ante cuadros febriles con exantema, especialmente en este contexto epidemiológico.
- Notifique de inmediato todo caso sospechoso conforme a los lineamientos nacionales (disponibles en: https://epidemiologia.mspas.gob.gt/informacion/preparacion-y-respuesta-a-emergencias-en-salud/95-protocolo-operativo-sectorial-de-respuesta-a-sarampion)
- Implemente el tamizaje respiratorio en la clínica o emergencia, asegurando:
- Identificación temprana de casos sospechosos.
- Aislamiento oportuno (idealmente en áreas separadas o con adecuada ventilación).
- Verifique su estado de vacunación y el del equipo de trabajo. El personal de salud debe recibir dos dosis de vacuna contra el sarampión (SPR o SR) en la vida.
- Aproveche cada contacto con pacientes para:
- Revisar esquemas de vacunación.
- Educar sobre los signos de alarma y las medidas de prevención.
- Fortalezca la comunicación con los pacientes y sus familias, brindando información clara y basada en evidencia y evitando la desinformación.
3. Recomendaciones para el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social

- Ejercer liderazgo visible y coordinación interinstitucional efectiva, asegurando decisiones oportunas y basadas en evidencia.
- Implementar una estrategia intensificada de vacunación, incluyendo:
- Jornadas masivas y descentralizadas durante Semana Santa.
- Estrategias focalizadas en áreas con transmisión activa.
- Administrar la “dosis cero” de forma activa en los lactantes entre 6 y 11 meses de edad
- Fortalecer la vigilancia epidemiológica y la respuesta rápida, incluyendo investigación de casos, rastreo de contactos y cercos epidemiológicos efectivos.
- Desarrollar una estrategia robusta de comunicación de riesgo, que contemple:
- Vocería oficial de alto nivel.
- Actualizaciones periódicas y transparentes.
- Comunicación clara sobre casos graves y fallecimientos en evaluación.
- Coordinar con autoridades locales y sector turismo para mitigar riesgos en sitios de alta concentración poblacional.
- Garantizar el abastecimiento continuo de vacunas e insumos en toda la red de servicios

